Hoy tocaré un tema que es un poco fuerte y que normalmente trato de no tocar “Religión”. Es que en cuanto este tema sale a la plática el ambiente se torna un poco tenso y nos dan ganas de cambiarnos de mesa.

Matrimonios mixtos ¿Qué es eso?

Jamás lo he mencionado pero mi matrimonio es un matrimonio mixto —¿Qué es eso Erika? Si tú no eres muy religiosa parecerá que te estoy hablando en otro idioma.

Los matrimonios mixtos son aquellos en los que los cónyuges profesan diferentes religiones, pero que ambos están bautizados. En nuestro caso aunque los dos somos cristianos yo soy cristiana católica y el es cristiano protestante.

El camino no ha sido fácil. Para ser sincera ha sido más difícil de lo que un día llegué a imaginar. Y no creas que yo llegue a este matrimonio pensando que todo sería miel sobre hojuelas, ni fue un matrimonio que sucedió de la noche a la mañana sin planeación.

Nosotros sabíamos de nuestras diferencias y las platicamos muchísimas veces. Platicamos de cómo sería la educación de los hijos. Y para ser sincera creo que de mi parte puse muchas condiciones, pues en mi religión existen muchas creencias que no compaginan con las de mi esposo, creencias y Fe a la que no estaba ni estaré dispuesta a renunciar.

Las cosas parecían estar claras y aceptadas, yo confiaba en el respeto mutuo. En mi familia profesamos varias religiones.

Sin embargo mi núcleo familiar padres y hermanos somos católicos. Jamás observe ningún problema en eso, nadie trataba de convencer a nadie sobre nada. Y aún así convivimos en armonía, o lo mayormente armonioso que se puede en una familia, jajajaja.

A lo largo de mi vida he tenido amistades que van desde agnósticos, ateos hasta fieles religiosos.

Yo creía que la religión no podía separarnos, al fin y al cabo lo que sale de la religión debe ser bueno ¿o no?

Pues así ingenuamente y prometiendo a mis abuelas que no existiría ningún problema entre en un matrimonio mixto con el amor de mi vida.

Y ahí comenzó todo, durante años aunque nos amamos muchísimo y los dos amamos y respetamos al Dios en el que creemos hemos vivido en un campo de batalla.

Llegamos al punto de no querer asistir a nuestros cultos correspondientes. ¿Cómo llegamos a esto? Hace poco mi esposo me confesó que él internamente aunque lo negaba guardaba la esperanza de que un día yo me diera cuenta que su religión era una mejor opción.

Ahora si me divorcio ¿o no?

¡Mi Dios! Ese día casi me divorcio. Había vivido durante 5 años con un agente doble en casa, el cual trataba de convencerme y enseñarme que mi religión no es la correcta.

Yo por mi parte, exigía el respeto a todo aquello que durante el noviazgo me habían prometido, respeto y libertad para inculcarle a mi hijo mi religión sin que se le tratará de idealizar ninguna otra.

Después de contarte todo el problema te preguntarás y bueno ¿te divorcias o como lo resolviste? ¿Me divorcio? No, no me divorcio. El divorcio aunque hace unos párrafos lo dije de broma no es algo que considere,  me rehuso a que la religión sea la que nos separe.

En pareja por milésima vez hemos platicado y acordado respetarnos y apoyarnos ¿Por qué apoyarnos? Porque muchas veces la intervención de terceros es muy persistente, dolorosa e incluso molesta.

La crianza de los hijos es cuestión de los padres

Algunos de los puntos más importantes para mantener la paz y proteger un matrimonio mixto es el respeto mutuo, llegar a acuerdos y cuando se llega al punto donde se tienen hijos hacer entender a la familia que la religión también es parte de la crianza y que a los hijos los crían los padres.

¿Qué te ha parecido mi experiencia? ¿Habías escuchado antes sobre matrimonios mixtos? Me encantaría leer tu opinión en los comentarios. Te envío millones de besos, Dtb.