Los niños son los mejores maestros. Nosotros como adultos en ocasiones caemos en la extraña creencia de que somos quienes les enseñamos a los pequeños, sin embargo cuando en nuestra vida se ve envuelto un pequeño ser el verdadero aprendizaje para nosotros comienza.

Nada que hayamos podido leer o estudiar nos prepara realmente para la nueva aventura. Los niños son seres impredecibles, puros y sin prejuicios eso los hace los mejores maestros para enseñarnos que es la verdadera felicidad.

Para ellos la felicidad llega de momentos simples desde brincar en un charco o un montón de hojas hasta jugar con una caja de cartón.

Mi pequeño es hijo único y nos hemos esforzado por darle lo necesario así que juguetes bendito Dios no le hacen falta.

Pero aún así él prefiere jugar con una caja de cartón. Tú como adulto tal vez te preguntes ¿Por qué son así los niños? La respuesta es tan sencilla que es por eso que en ocasiones no lo entendemos, por nuestra inminente tendencia de complicarnos la vida.

Un carro de juguete siempre será un carro, un barco siempre será un barco pero una caja de cartón encuentra su valor en que puede ser lo que su imaginación decida.

Con una caja de cartón el límite es su imaginación

El juguete favorito de mi hijo en las últimas fechas es una caja de cartón. Para mi es maravilloso ver como la convierte de un carro de carreras a un barco pirata del cual debo saltar por la plancha, jajaja.

Esa caja que para mi era basura a él lo ha llevado a planetas y mundos lejanos que yo jamás habría imaginado antes, nuestra mascota se convierte en un polizón de la nada.

Claro que también se convierte en su estufa por que por ratos el prefiere pasar de ser pirata a chef.

Y así es como una vez más mi hijo me ha recordado y ayudado a reaprender cómo es que la felicidad no viene en un empaque jajaja propiamente dicho.

Aunque una caja de cartón y la imaginación de un niño puede llenar de felicidad su vida y la de quienes lo rodean.

Te envío un fuerte abrazo, Dtb.