Desde siempre he escuchado frases como que las mujeres somos bien valientes y que cuando nos enfermamos aguantamos más que los hombres.

La verdad es que no se si eso sea cierto o no, pero en mi caso debo decir que no es por echarme porras ni mucho menos pero la verdad aguanto y mucho.

Últimamente me he sentido mal de todo, así que recurrí a los servicios de salud de los cuales soy derechohabiente porque a mi esposo se le descuenta cierta cantidad de su nómina.

Hago un paréntesis para decirte que me quede sorprendida, ya que mis recuerdos de esos servicios no eran muy gratos, sin embargo a pesar de todos mis temores y dolores que me aquejan salí de la unidad de salud con un buen sabor de boca.

Pues regresando a mis múltiples dolores, creo que llegue a padecerlos por sentirme valiente y tomar el papel de la mamá muy a la antigua.

Me creí superwoman. No es que no lo sea, jajaja

Y es que entre la casa, la familia, el blog y mil cosas más que no se de donde salen pero que llegue a considerar prioridad por sobre mí, fui dejando el chequeo físico para después.

Pero no debe ser así y hoy estoy pagando la factura de desatender mis necesidades ¿Por qué lo hice? Por inconsciente, así que te pido que tú no cometas el mismo error que yo.

Pero si hasta tu coche que es una máquina puede llegar a un punto donde no hay marcha atrás si no le haces el servicio cuando es debido. Ahora imagínate que puede pasar con nosotras.

Las madres también tenemos derecho de enfermarnos

Hoy te quiero decir que las madres también tenemos derecho de enfermarnos y que nos mimen, a tirarnos en la cama de vez en cuando y a exigir que se nos den los mismos cuidados que con tanto amor y dedicación damos al resto de nuestra familia.

Exige ese derecho, no te aguantes el dolor de espalda, ni dejes el chequeo para después. Porque al menos que tú si lo seas, la mayoría no somos médicos y no sabemos qué padecimiento se puede estar ocultando detrás de ese dolor al que decidimos restarle importancia.

No somos eternos y si no nos cuidamos pues mucho menos, atiendete, cuidate y date el derecho a decir me siento enferma, para que de este modo tus hijos y tu familia puedan gozar de madre para rato.

Yo ahorita estoy cruzando los dedos para que mis dolores no sean nada grave, y esperando por la fecha para realizar mis análisis. Cruza los dedos conmigo vale. Como siempre te envio millones de besos, Dtb.