Una vez fui una niña con millones de sueños, me criaron de una forma en la que pensaba que el mundo era mío. Que las oportunidades están ahí para los que creían en ellos mismos y se esforzaban. Fui criada con creencias que ahora a muchos les estorban.

Pero antes que cualquier creencia o principio que me haya sido inculcado durante mi crianza, fui criada con el pensamiento de que debo respetar a los demás. Un pensamiento que va con el principio de que si lo que hago daña a otro entonces está mal, o por lo menos debería cuestionarse.

¿Será que hacer daño a los demás no importa?

Hoy soy una adulta que se ha dado cuenta que para la mayoría ese pensamiento es infantil. Para muchos no importa dañar a otros con tal de sentir que avanzan. Hoy he conocido muchos casos donde no ha importado dañar incluso a los seres que los aman con tal de ser “felices” o “exitosos”.

Hoy luchamos por las creencias de unos aplastando las de otros ¿Dónde quedo el respeto? ¿Cuándo empezó a importar sólo lo que unos cuantos piensan? Puedes creer que desde siempre, probablemente sea así.

Sin embargo, no está en cada uno de nosotros cambiar las cosas ¿por qué hoy que estamos en una época donde se han ganado tantas luchas y derechos parece que el mundo se desmorona? ¿Por qué aunque ganamos y ganamos acuerdos el hambre y la matanza avanzan? ¿Por qué queremos que todos se adapten a nosotros y nosotros no nos adaptamos a nadie?

Todos merecemos respeto

¿No estamos todos en el derecho de recibir respeto? ¿por qué en vez de concentrarnos en avanzar y honrar nuestras creencias y gustos queremos hacer a fuerzas que los demás los acepten? Tal vez si dejáramos de hacer de nuestros gustos y creencias una lucha y solo nos concentramos en vivirlos seríamos más felices.

Hoy ya no soy esa niña que creia en cuentos de hadas. Hoy soy madre tengo mis gustos, mis creencias, mi fe. Mis propias ideas que quiero aplicar en la crianza de mi hijo.

Hoy no quiero hacerte creer lo que yo creo. Eso tampoco significa que quiero creer lo que tu crees. Hoy soy madre y solo quiero vivir inculcando lo que considero correcto a mi hijo quiero mostrar respeto por lo que otros piensan y quiero recibir el mismo respeto para lo que yo pienso ¿resulta esto tan difícil?

El respeto a la crianza ajena es la paz

Hoy quiero respetar la crianza ajena, ir por la calle y no detenerme a criticar a ningún padre ¿por qué? Porque no conozco sus circunstancias, no se si paso una mala noche, si está desesperado porque está enfermo. No se nada, esa es la verdad y solo por eso no puedo criticar su forma de criar.

Por esa misma razón pido respeto a mi forma de crianza, porque los demás no conocen los dolores que me aquejan, no saben si cuando me vieron desesperada me pasaba algo.

Ninguno de nosotros sabemos nada de los otros por más que platiquemos y nos veamos. Para poder criticar necesitamos vivir juntos en las mismas circunstancias. Y aún así me queda la duda si tenemos derecho a criticarnos.

Fomentemos el respeto hacia la vida y la forma de hacer las cosas que tienen los demás, para ser dignos de exigir respeto hacia nosotros y nuestra forma de criar a nuestros niños.

Como siempre te deseo que estes de lo mejor, te envio millones de besos y me encantaría leer tu opinión en los comentarios, Dtb.

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