Ya se que es lo que te estás preguntando ¿Pero como Erika? Si te la pasas diciendo que la madre perfecta no existe. No te desesperes, que para eso ya estoy yo y dejame explicarte.

La madre perfecta no es como la pintan

¿Has escuchado la frase “el león no es como lo pintan”? Ahí está la clave, lo que pasa es que la sociedad lleva siglos pintando una imagen de “la madre perfecta”. Y pues obvio “la madre perfecta no es como la pintan”.

Cuando la sociedad describe a la madre perfecta lo hace como una mujer impecable que jamás se enoja, tiene la casa más limpia y ordenada del mundo. Unos niños que no solo es que sean preciosos sino que lucen lustrosos, sin una sola arruga en la ropa, y caritas limpias.

La madre perfecta que nos vende la sociedad no grita, no se desespera, no padece ni depresion ni ansiedad. Y por si fuera poco tiene el marido más feliz y apapachado del mundo. Porque además de tener tiempo para criar niños perfectos y tener una casa perfecta. ¡Adivinaste! Tiene tiempo para tratar a su esposo como un rey. Jajajaja, vamos, que nos describen un cuento de hadas.

Un cuento de hadas que nos atormenta a más de una hasta que un día te sientas a recapitular tu vida y te das cuenta que el día que tu peque más río y disfruto fue aquel en que te tomaste la vida a la ligera.

Te invito a que te conviertas en una madre perfecta

¿No te ha pasado? Te invito a que te conviertas en una madre perfecta. A qué te olvides un poco de la limpieza de la casa, de organizar todo al pie de la letra como lo dice fulanito movimiento de crianza. Te invito a que regreses a lo básico, te invito a que disfrutes tu maternidad.

En las memorias de tu hijo no se va a quedar grabado cuántas veces pasaste el trapeador para dejar lustroso el piso. Sin embargo te aseguro que en su subconsciente se quedará grabado cuantas veces lo reprendiste por algo tan básico como lo es ser un niño.

El día que mi hijo ha sonreído más fue uno donde me olvide de la limpieza, recalente la sopa del día anterior y lo deje jugar en el piso que a pesar de parecer recién trapeado, yo consideraba sucio. Ese día no regañe a mi perrita por hacer sus necesidades fuera del área asignada. Cuando regreso mi esposo del trabajo nos encontró tan acaramelados y relajados que todo surgió de una forma tan natural.

Y fuimos felices, ese día creo que fui la madre perfecta. Hoy te invito que junto conmigo cada día trates de convertirte  en la madre perfecta para tus hijos. Detente, respira, olvídate de los estereotipos y empieza a amar tu imperfección enamórate de ella.

La madre perfecta para tus hijos es una mujer feliz, menos estresada, más enamorada de la vida y de los que la rodean. Una mujer que se para y disfruta. No dejes que los bellos momentos se te escapen entre las manecillas del reloj.

¿Qué opinas?¿Quieres demostrarle a todos que “la madre perfecta no es como la pintan”? Espero con ansias tu opinión en los comentarios. Como siempre te envio millones de besos, que Dtb.