Como madre en ocasiones nos sentimos todas poderosas jajaja, eso fue lo que me pasó el fin de semana. Aparte de todos mis grandes talentos que son muchos (hoy vino la modesta), me creí estilista.

La semana pasada platicando con una vecina de los caóticos y desastrosos cortes de pelo que ha tenido mi hijo, ella me dijo: “cuándo se llegue la hora yo le cortaré el pelo a mi hijo”

Y no sé qué me pasó o en qué posición estaba la luna que allá voy, se me metió la idea que no estaría mal que yo le cortara el pelo a AJ.

Así que comencé a fraguar todo, le comente a mi amado esposo y el que siempre me ha tenido mucha confianza en lo que se refiere a temas de mi hijo me apoyó. Ahora lo sé, gran error.

Busque unas buenas tijeras y llegado el domingo senté a mi hijo en su silla para comer, le humedecí el pelo y el horror ocurrió.  Entre en pánico, después del primer tijeretazo lo supe.

Trasquile a mi hijo

Había trasquilado a mi hijo. Me había creído estilista y había fallado, lo trasquile. Ahora me puedo reír y mi pequeño en su inocencia se divierte con el tema pero en aquel momento, estaba en una desesperación total.

¿Cómo se me había ocurrido quién sabe? Me sentía enojada conmigo misma y muy mal con mi hijo, como soy medio extrema sentía que lo había lastimado.

Ah, pero es que no te he contado que fue lo que me orilló a tomar esa decisión. Resulta que cada corte de pelo de mi hijo ha sido totalmente desastroso, he pagado para que lo trasquilen y lo asusten con la máquina, en fin cuentos de terror. Jamás me quedaba contenta, así que de ahí saqué valor.

Pues ya que había cometido el acto malvado de destrozar la cabellera de mi hijo,  me sentía tan enojada conmigo misma y apenada con él, que la verdad exigí ir a mi esposo que lo llevará a cortarse el pelo, cosa que jamás habíamos hecho, siempre lo llevábamos ambos. Mientras  yo me quedaba en casa llorando lamentándome.

En ese tiempo a solas me calme, y me dediqué a esperar a mi hijo. Yo ya me sentía mucho más tranquila ya que mi esposo me envió unas fotos de mi pequeño y se veía tan guapo como siempre.

Les dije que ya casi estaba feliz. Pues nada, cuando llegaron, mi hijo venía con el sentimiento de que él había sido el que había hecho las cosas mal. ¿Puedes creerlo? El quien no tenía ninguna culpa, decía que mami se había enojado porque él se había movido y me había hecho equivocarme. Pues ahí me ves nuevamente al punto de las lágrimas tratando de hacerlo entender que la culpa no era más que mía.  Que mamá se había equivocado.

Así como tú te equivocas porque estas pequeño, mami solo tiene dos años y medio siendo mami, así que en ocasiones se equivoca.

Lo grandioso fue que si se le grabó y ahora cada que quiero tocar su pelo mi hijo dice, mami mi pelo no. Jajaja es un niño muy inteligente.

Pues la historia no acabó ahí. Porque la verdad es que dónde le iban a arreglar el pelo. No lo arreglaron muy bien y duré tres noches durmiendo fatal porque el pelo de mi hijo no me convencía.  Hasta que por fin, después de recorrer todas las peluquerías infantiles de la ciudad, lo lleve a la peluquería dónde va mi esposo y ¿qué crees? Me quedé fascinada y el peque también.  Tanto que no quería bajarse del sillón tan cómodo en donde lo habían acomodado.

¿Tú les cortas el pelo a tus hijos? ¿Has tenido alguna historia como la mía?  Me encantaría que me compartieras tu experiencia en los comentarios. Saludos que Dtb.  La mami ex estilista y AJ te mandamos millones de besos.