Un día 21 de abril nací siendo mujer, mi padre tal vez esperaba un niño, sin embargo fui una niña, su primogénita, la primera nieta del lado materno de la familia, una familia que estaba acostumbrada a estar encabezada por varones.

En cada etapa de mi vida me he esforzado por sobresalir y ser libre, siempre me ha gustado hacer las cosas que me interesan lo mejor posible e incluso al hacerlas sé que pueden ser mejoradas, no me gusta conformarme, mi forma de ser es perfeccionista casi al límite de la locura, jajaja.

¿Qué pasó el día que decidí seguir a un hombre?

Muchos fueron los comentarios de algunas buenas personas que se sentían mal pues dejaba mi lugar de trabajo y mi “estabilidad” por seguir a un hombre. Muchos de ellos pensaron que me estaría mangoneando e incluso escondiendo en una casa detrás de unas cuantas barrigas.

Pero no fue así, fue mi decisión aceptar un día la propuesta de ese hombre y decir “sí, quiero casarme contigo”. Así que de la misma forma y con la misma seguridad que un día acepte formar una familia decidí seguirlo, ya que desde mi necesidad personal y punto de vista no existe mejor manera de luchar por una familia que mantenerla unida.

Cuando finalmente nos instalamos en nuestra nueva ciudad, no habían pasado ni unos cuantos días cuando las preguntas de ¿Cómo va la búsqueda de trabajo? No se hicieron esperar ¿Por qué pensaban que estaba buscando trabajo? jajaja no lo sé, pero bueno así somos siempre preocupándonos por el bienestar de los demás.

Y como solo Dios sabe porque actúa de formas tan misteriosas, en el justo momento cuando me encontraba casi firmando mi nuevo contrato de trabajo, me entere que estaba embarazada.

Ahí empezó una pequeña pelea interna, empezar en un nuevo empleo aun sabiendo que estoy embarazada, o quedarme en casa.

¿Qué crees? me quede en casa, decidí que era un buen momento para ser ama de casa, para trabajar por mi familia.

Muchas fueron las buenas personas que me dijeron que estaba desperdiciando mi potencial, no lo podían creer, estaban esperando tanto de mí, ¿por qué si había estudiado tanto hoy me dedicaba al hogar? incluso hubo quienes me tildaron de que me gustaba ser una “mantenida” jajaja. Lo de mantenida, me imagino que era por todo el trabajo que mantener un hogar significa.

Con todas esas reacciones claro que me deprimí. Pero la depresión no me duró mucho,  venía un bebé en camino, además la vida es muy corta para deprimirse por motivos de terceros.

Así que me enfoque en mi vida ¿qué era lo que haría ahora que “no trabajaba”? definitivamente me enfocaría en tener una familia exitosa.

Existen dos formas en que la sociedad ve a la mujer

La mujer libre y feminista: que es la que sale a trabajar fuera del hogar, dispone de su tiempo y según muchos no se esconde o ata detrás de sus hijos.

Y por supuesto está el ama de casa: la mujer que solo vive por sus hijos, sumisa, que ha perdido sus sueños  y está dedicada solo a su hogar.

Desde mi punto de vista el salir a trabajar fuera de mi hogar no me hace libre ni feminista, y el quedarme en casa a criar a mis hijos no me hace sumisa ni mantenida.

Hoy en día muchos siguen pensando y preocupándose por mi futuro, emocionados porque mi pequeño ya tiene edad de ir a la guardería, así que seguramente, ya podré regresar a trabajar. También están los que se preocupan porque mi hijo ya tiene edad para un hermanito.

La verdad es que dentro de nuestro plan de vida, mi hijo si Dios quiere, y nos sigue dando trabajo y salud, no pisará una guardería, y probablemente tampoco pise un preescolar. Lo del hermanito todavía no lo tenemos definido.

Mi meta actualmente es trabajar por tener una familia estable, apoyar a mi esposo en convertirse en un hombre exitoso, ser y criar a un niño feliz.

Para ello ciertamente, me quedo en mi hogar, cocino, lavo, plancho, limpio y juego con mi hijo.

Sin embargo sigo investigando, estudiando y aprendiendo todo lo que se pone en mi camino, ¿Crees que para llevar un hogar no se ocupa saber nada? Al contrario, tengo que saber de finanzas, pues existen las declaraciones de impuestos, mi carrera me ha ayudado mucho pues pasé a ser administradora de mi hogar, tienes que tener ojo de investigadora, médico y mil profesiones más.

Desde que me quede en mi hogar he aprendido a valorar a todas esas mujeres como mi madre a las que se les ha criticado por estudiar y no trabajar.

Yo estuve en una oficina, y hoy me encuentro en mi hogar con mi hijo. ¿Sabes algo? Sin afán de ofender a nadie, considero mucho más fácil salir a trabajar fuera de casa. Tienes horario y sueldo fijo, además de varias prestaciones. Sin embargo es mucho sacrificio perderme el día a día de mi hijo, sobre todo ahora que sé que nos necesitamos mutuamente.

El día de hoy te puedo decir que mi límite no son las paredes de mi hogar, ni mi hijo, ni mi esposo, mi limite solo soy yo misma, dedicarme a mi hogar no me ha hecho sumisa, y para testimonio puedes entrevistar a mi esposo.

Lo único que hice al comenzar a dedicarme a mi hogar fue definir mis objetivos y prioridades.

Feliz día de la mujer, no dejes que nadie te limite, ni te encasille de ninguna forma, siempre recuerda que tu límite eres tú misma, Dtb.